Hablamos de un sector que ha experimentado un boom en los últimos años y que ha visto incrementar su volumen de negocio de manera exponencial.

Ante esta nueva realidad, Moneyval, el órgano de supervisión del Consejo de Europa para la lucha contra el blanqueo de capitales, advierte de los riesgos de un sector donde la regulación y normativa es diversa en los distintos países.

Y lo hace desde el análisis de tres parámetros: las tipologías de blanqueo, los indicadores de posibles operaciones fraudulentas y las vulnerabilidades del juego on line y los sistemas de pago que utiliza.

Así, aunque no se trata de la opción preferida por los delincuentes, se ha detectado que las posibles lagunas normativas son utilizadas para blanquear dinero procedente del tráfico de drogas y otras actividades delictivas.

En  algunas jurisdicciones, el juego on line sí es legal y está sujeto a las correspondientes regulaciones, mientras que en otras, aunque no está prohibido, no existe un marco de supervisión y control que regule el sector. Tan solo en unos pocos países se considera ilegal el juego on line.

También la extensión de esta nueva modalidad de juegos de azar varía significativamente en los Estados miembros de Moneyval. Son pocas las jurisdicciones que han emitido un gran número de licencias a los operadores. Y es que en algunos países se aplica el concepto de licencia única.

Se constata que donde existe un marco normativo, los sistemas de concesión de licencias son ampliamente homogéneos: el solicitante debe cumplir los criterios de “competencia y reconocimiento profesional” y se requerirá, además, información sobre quiénes son los beneficiarios de las operaciones.

Un buen control y gestión en la concesión de estas licencias son factores atenuantes de posibles infiltraciones criminales en el sector.

Junto a esto, también lo es que sólo se acepten los pagos de transferencias procedentes de instituciones financieras autorizadas y queden fuera métodos de pago anónimos como es el dinero en efectivo, cheques o tarjetas prepago.

Además, hay que tener en cuenta una serie de indicadores que ayudarán a prevenir que identidades falsas o robadas tengan presencia en apuestas, casinos, partidas de póker…

Habrá que estar vigilantes de que la información proporcionada por el jugador no contenga incongruencias como, por ejemplo, un dominio de correo electrónico, teléfono o código postal que no se correspondan con el país declarado; y de que la tarjeta de crédito registrada o los datos bancarios coincida o no con la inscripción del jugador.

Tampoco hay que bajar la guardia en los casos de que un jugador se encuentre en una jurisdicción de alto riesgo o que se identifique como una persona políticamente expuesta.

Habrá que sospechar, igualmente, cuando alguien pretende abrir varias cuentas de jugador on line con el mismo nombre o con diferentes nombres pero desde la misma dirección IP, así como que un mismo cliente inicie sesión en la cuenta de varios países.

La actividad en los depósitos de fondos de estas cuentas también será un elemento a tener en cuenta. La alerta saltará tanto si existe un volumen de operaciones que no se corresponde con la actividad del juego como si no se puede verificar el origen de estos fondos.