Llueve sobre mojado para HSBC. Argentina acaba de denunciar a la entidad británica por blanqueo de capitales y fraude fiscal, una acusación recurrente para el banco que ya ha sido multado en Estados Unidos y México por los mismos delitos.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) –la Hacienda Argentina- asegura que el banco ayudaba a varias compañías a lavar dinero. Según el director de la AFIP, Ricardo Echegaray, “el HSBC venía desplegando una plataforma defraudatoria mediante la utilización de facturas apócrifas”, apuntaba Echegaray a los medios.

Echegaray explicó a los periodistas que el banco ponía a la disposición de algunas compañías cuentas fantasmas y números de identificación fiscal (cuit) falsos para ocultar la información bancaria a la hacienda pública.

El modus operandi era el siguiente: las empresas abrían una cuenta en el banco, pero depositaban el dinero en cuentas genéricas de la entidad y esas imposiciones no eran declaradas. En otras ocasiones los datos que se suministraban al fisco eran de sucursales inexistentes.

A principios de año, el banco tuvo que hacer frente a dos multas, una multimillonaria en Estados Unidos que le costó 1.900 millones de dólares por tejer una red de blanqueo en el que se legalizaba dinero procedente de actividades como el terrorismo y el tráfico de drogas.

Los directivos del banco, que han visto como estas multas reducen considerablemente su beneficio, salían al paso a principios de año. El presidente de la compañía, Stuart Gulliver, se justificaba al reconocer que “la compleja estructura y la amplia extensión territorial de la entidad la hacía muy atractiva para el blanqueo de capitales”. En 2011 HSBC inició una restructuración encaminada a poner freno a todo este tipo de actividades aunque, el parecer, no ha dado aún sus frutos.

En lo que va del curso de la investigación, en seis meses ya llevamos acreditados 392 millones de pesos (76.9 millones de dólares) en movimientos fraudulentos, generadores de evasión y de lavado de dinero“, explicó Ricardo Echegaray a los medios.

Fuente: El Comercio