A petición de los ministros de Finanzas del G20 y los gobernadores de bancos centrales, el GAFI y el Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información fiscal han presentado un Informe con nuevas propuestas sobre las formas de mejorar la aplicación de las normas internacionales de transparencia, incluido el de la disponibilidad de información sobre el beneficiario efectivo.

En su glosario de términos, el GAFI define la figura del beneficiario efectivo como la persona física que, en última instancia, posee o controla un cliente y/o la persona física en cuyo nombre se realiza la transacción. También incluye a quien ejerce el control efectivo final sobre una persona jurídica o acuerdo legal.

Esta definición, que podría aplicarse también al beneficiario de una póliza de seguro vida o de otro tipo inversión, está haciendo referencia a situaciones en las que la propiedad/control se ejerce a través de una cadena de propiedad o por medio de otra de control directo.

Para el caso de personas jurídicas, el GAFI, aunque advierte que se debe ir más allá, señala que hay que distinguir entre dos conceptos: propiedad legal y control. Así, la propiedad legal de las personas físicas o jurídicas significa que, de acuerdo con las respectivas disposiciones legales, son dueños de la persona jurídica. Por otra parte, el control se refiere a la capacidad de tomar decisiones pertinentes dentro de la persona jurídica e imponer esas resoluciones.

Ahora bien, en lugar de tener en cuenta sólo las personas físicas o jurídicas que sobre papel tienen legalmente derecho a hacerlo, la atención hay que centrarla en las personas no jurídicas que realmente poseen y se aprovechan del capital o patrimonio de la persona jurídica, así como en aquellos que realmente ejercen un control efectivo sobre ella, con independencia de que tengan o no posiciones formales dentro de la persona jurídica.

Por ejemplo, si una empresa es legalmente dueña de una segunda empresa, los beneficiarios son las personas físicas que están detrás de esa segunda compañía o sociedad de cartera últimos en la cadena de propiedad y que son quienes ejercen el control. Las personas que aparecen con control dentro de la empresa, pero que en realidad están actuando en nombre de otra persona, no se considerarían beneficiarios efectivos porque están siendo utilizados por otra persona para ejercer un control efectivo sobre la empresa.

El GAFI también incluye en su definición de beneficiario efectivo a las personas físicas en cuyo nombre se realiza una transacción, aun cuando esa persona no tenga la propiedad o el control real o legal sobre el cliente.

Esto se deberá reflejar en la diligencia debida centrada en la relación con clientes y con aquellos otros que son ocasionales. Este elemento de la definición del GAFI de beneficiario efectivo se centra en individuos que son fundamentales para conservar el beneficio una transacción, incluso cuando la operación ha sido deliberadamente estructurada para evitar el control o la propiedad del cliente.

También se aplica la definición en el contexto de los acuerdos legales, es decir, la persona física, al final de la cadena que, en última instancia, posee o controla, incluyendo quienes ejercen el control efectivo final sobre el acuerdo y/o la persona física en cuyo nombre se está llevando a cabo una transacción. En este caso, las características específicas de los acuerdos legales hacen que sea más complicado identificar al beneficiario.