El Ministerio de Hacienda alemán ha reconocido legalmente la moneda virtual bitcoin como forma de dinero. Así, pasa a ser “unidad monetaria” y una forma de “dinero privado” con efectos legales y fiscales.

El principal objetivo de esta iniciativa es que el Estado podrá mantenerla bajo control legal y jurídico, evitando que sea un instrumento y refugio tanto para el blanqueo de capitales como para la evasión fiscal.

La medida adoptada por el gobierno federal se produce tras la solicitud del diputado liberal y euroescéptico Frank Schäeffler, que valora muy positivamente esta decisión por considerarla “una democratización de la moneda”, ya que se trata, dice, de una divisa “global descentralizada que no está controlada por bancos centrales”.

Una de las principales consecuencias del uso del bitcoin como dinero legal es que algunos beneficios comerciales de las transacciones realizadas con esta moneda virtual podrían estar sujetos a impuestos. Sí quedaría exento de impuestos el uso personal de la divisa.

Aunque el reconocimiento alemán confiere a la moneda una mayor legitimidad, también podría abrir la puerta a una mayor regulación, algo a lo que muchos seguidores de bitcoin se oponen activamente, puesto que perdería su esencia.

Y es que a diferencia de otras monedas, el bitcoin no está respaldado por ningún gobierno ni depende de la confianza en ningún emisor central ni tampoco es víctima de inflaciones.

En este mismo sentido, un juez federal de EE.UU. ha dictaminado que el bitcoin es una moneda legítima, protegiendo de esa forma a sus usuarios, aunque abriendo también la veda para que el dinero virtual pronto sea regulado por supervisores gubernamentales.

Teniendo en cuenta que se ha convertido en un fenómeno mundial,  ¿podría el bitcoin competir con el euro o el dólar?

Los críticos esgrimen que, precisamente, la falta de supervisión reguladora unida a una mayor privacidad, hacen de esta moneda un atractivo para los delincuentes que encuentran en ella un refugio para blanquear dinero procedente del narcotráfico.

Además, los escépticos cuestionan la tasa de cambio volátil de la moneda, la oferta inflexible, el alto riesgo de pérdida y su uso mínimo en el comercio.

Los defensores, por su parte, argumentan que ayuda a proteger la identidad de los usuarios de robo y fraude con tarjetas de crédito.

Fuente: Die Welt y RT