Un grupo de expertos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha explicado ante 31 países miembros de Europol los resultados obtenidos en la denominada “Operación Snake”, además  de identificar el “modus operandi” utilizado, evaluando la potencial incidencia en sus mercados y finanzas, así como las potenciales conexiones criminales en distintos países, que han llevado a poder abrir  nuevas líneas de investigación.

Esta exposición, que ha tenido lugar en una reunión de EUROPOL, es la consecuencia del interés mostrado por una representación encabezada por Australia, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia o Suiza, entre otros miembros, por conocer los pormenores de la labor llevada a cabo en las investigaciones de la Guardia Civil en esta operación.

La operación se conocía de manera pública el pasado mayo 2015 y en ella fue desmantelada una red dedicada al tráfico internacional de mercancías eludiendo el pago de impuestos que, según un análisis parcial de sus datos financieros y fiscales, el presunto fraude ascendería a más de 14 millones de euros junto a movimientos de capitales, vinculados a los cauces de blanqueo utilizados, que alcanzarían los 300 millones de euros.

El inicio de las investigaciones se centró hace dos años y medio en la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada, con la incoación de diligencias previas en el Juzgado de Instrucción nº 7 de Parla (Madrid), tras detectar una organización que transportaba de forma ilícita mercancías en el ámbito de la Unión Europea y China, compuesta, principalmente, por ciudadanos de procedencia china. Sus responsables se ubicaban en España y China.

La actividad fraudulenta de la organización criminal consistía  en importar grandes cantidades de mercancía eludiendo, ilícitamente, los impuestos asociados. Esta operativa deriva en una competencia desleal en el comercio de los diferentes productos importados, acaparando el mercado.

Asimismo, la organización criminal poseía la capacidad de blanquear sus propios activos mediante una compleja red operada, principalmente, por testaferros y empresas instrumentales.

Los miembros de la red facilitaban a empresarios el blanqueo de sus activos, por el que cobraban diversos porcentajes de comisión.

Para llevar a cabo todas estas actividades ilegales, la organización utilizaba las identidades de trabajadores chinos de forma fraudulenta.

En mayo de 2015 se llevó a cabo la explotación de la operación. Los delitos imputados, pertenencia a organización criminal, blanqueo de capitales, contra la Hacienda Pública, falsedad documental, contra la propiedad industrial y contra los derechos de los trabajadores.

Se detuvo a 31 personas; de ellas, ingresaron en prisión 28, de las que 18 aún permanecen en la cárcel; al mismo tiempo en los 60 registros efectuados se incautó más de un millón de euros en efectivo.

La operación fue desarrollada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil junto con funcionarios de la Agencia Estatal de Administración Tributaria y de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Madrid. También participó personal de Europol que desplazó una oficina móvil a España para colaborar en labores de inteligencia y análisis forense.