Las presiones internacionales lideradas por Estados Unidos y el G20 contra la evasión fiscal con el fin de recaudar dinero, están dejando en una posición incómoda a países europeos en los que, gracias al secreto bancario, se han situado tradicionalmente las “cajas fuertes” para esconder grandes fortunas.

Con este argumento se inicia un interesante reportaje de El País Semanal, publicado el domingo 22 de diciembre, sobre los Estados europeos donde se mantiene la opacidad fiscal: Suiza, Luxemburgo y Lichtenstein.

En el caso de la banca suiza, parece que el dinero negro empieza a sentirse incómodo en sus cámaras acorazadas porque las entidades no quieren  exponerse a represalias económicas.

En este momento, el sector financiero suizo que genera 200.000 empleos y representa el 10% del PIB, “se desembaraza de clientes procedentes de EEUU de un día para otro”, según indica el redactor jefe de Tribune de Genève, Pierre Ruestshi. Además, un millar de residentes en el país helvético habrían devuelto su pasaporte estadounidense.

Teniendo en cuenta que un tercio de la riqueza offshore del mundo se guarda en Suiza, el director general de la Asociación de Banqueros Suizos, Claude-Alain Margelisch, dice que lo que se está haciendo es “animar a los clientes a que regularicen su situación”.

El horizonte para el fin del secreto bancario se situaría en 2015 si Suiza se ve obligada a sumarse al acuerdo del G20 de intercambio automático de información sobre las cuentas bancaria.

En Luxemburgo, por su parte, donde la expansión del sector financiero representa ya casi el 40% del PIB, parece que se estaría reciclando el dinero procedente de Suiza y Singapur.

Las sedes de principales multinacionales como Amazon o Paypal buscan en Luxemburgo una fiscalidad favorable y hacen confluir allí los ingresos de sus filiares europeas.

El fin de la opacidad bancaria en este país haría perder los “clientes europeos de nivel medio” tal y como señala el director ejecutivo de la Asociación de Bancos y Banqueros Luxemburgueses, Jean-Claude Rommes, quien añade que “las fortunas muy grandes no tienen problemas con el fisco, Vendrán otros, de Rusia, de Asia, de Latinoamérica, de Oriente Próximo”…

Otro caso es el de Lichtenstein, donde el negocio bancario es una especialidad nacional. Hasta allí llegan los bancos helvéticos para crear fundaciones de las que sólo se conoce el nombre de quién la ha registrado.

Aunque desde la asociación de banqueros de esta plaza financiera, considerada como la más opaca del mundo, dicen querer funcionar sólo con “dinero blanco”, las estructuras fundacionales no se van a ver afectadas por las nuevas normas de transparencia y “sólo se facilitarán los datos del beneficiario de la fundación si recibe dinero de ella en ese momento”, explica Katja Gey, jefa de la dirección interna de Finanzas.

En el futuro próximo, ¿veremos  salir de las “listas negras” a estos lugares europeos donde todavía se esconde el dinero?

Fuente: El País Semanal