El sistema financiero de Chipre está al borde del abismo y por eso el Ejecutivo de este país lleva meses solicitando un rescate para este sector, similar al que se ha concedido a las entidades españolas. En este caso parece que va a ser más complicado.

Los bancos chipriotas necesitan 17.000 millones de euros para sanear sus cuentas, pero las autoridades europeas -fundamentalmente las alemanas- no están dispuestas a destinar este dinero a un país que, según apuntan los indicios, podría haber servido de destino para lavar el dinero procedente de algunos países de Europa del Este, como Rusia.

Según indicaba recientemente el diario El Mundo, durante los últimos cuarenta años las autoridades de Chipre habían animado a los multimillonarios rusos a que llevaran a la isla sus fortunas. El efecto llamada se vio favorecido por un entorno de bajos tipos impositivos y poca rigurosidad a la hora de investigar de dónde procedía ese dinero.

Según el FMI hay unos 25.000 millones de euros en depósitos de clientes rusos en los bancos chipriotas y los activos de todas las entidades financieras de la isla equivaldrían a un 1.000% del PIB de la isla.

Ante esta circunstancia, ni Europa, ni el propio FMI están dispuestos a salvar al sistema financiero de este país mediterráneo, aunque eso suponga la salida de la eurozona. Mientras tanto, Alemania y otros países europeos piden medidas de austeridad a Chipre y solicitan, además, que estas políticas vayan acompañadas de actuaciones que pongan freno al blanqueo de dinero, algo a lo que no están dispuestas las autoridades de la isla, según han indicado.

Fuente: Elmundo.es