Cuando parecía que los Papeles de Panamá habían servido de importante revulsivo contra el uso de los territorios offshore para obtener beneficios fiscales, los sistemas financieros se revuelven nuevamente tras conocerse los detalles de la investigación realizada por el Consorcio de Periodistas de Investigación (ICIJ): los Paradise Papers.

La diferencia entre ambas operaciones es que en el primer caso se dio a conocer por primera vez el detalle de cómo funciona el mundo offshore y en los Paradise Papers además se pone al descubierto el de la planificación fiscal.

En Europa, por ejemplo, el Parlamento tiene previsto un debate esta semana y se recupera la polémica de que la lista de paraísos fiscales elaborada por la Comisión, según establece la Directiva (UE) 2015/849 contra el blanqueo de capitales, sea “demasiado limitada”.

13,4 millones de documentos, 1,4 terabytes de información, 19 registros mercantiles de jurisdicciones opacas y 2 despachos de abogados, son algunos de los datos que deja al descubierto un año de investigación global del ICIJ en el que se encuentran los medios españoles El Confidencial y La Sexta.

Del total de documentos filtrados, seis millones proceden de los registros mercantiles de esas 19 jurisdicciones opacas y contienen información sobre los accionistas, administradores y representantes legales de estas compañías.

Fuente: El Confidencial

Y es que los Paradise Papers desvelan una significativa ocultación de patrimonio y el movimiento de grandes cantidades de dinero fuera del control del fisco por parte de multinacionales y de personas físicas. Y como figuras clave, dos bufetes de abogados: la firma Appleby, fundada en Bermudas, y Asiaciti Trust, con sede en Singapur.

Ambos despachos están especializados en ofrecer servicios offshore a sus clientes que se concretan en crear estructuras a través de sociedades, trusts y fundaciones de interés privado que, en definitiva, ocultan a los propietarios reales. Igualmente, en el caso de grandes empresas, elaboran esquemas fiscales transnacionales con menor carga fiscal sobre los resultados.

Para ello, Appleby cuenta, junto a la de Malta, con otras 9 oficinas basadas en jurisdicciones con baja o nula fiscalidad como las Islas Vírgenes Británicas, las Caimán o Hong Kong.

Por su parte, Asiaciti Trust cuenta también con oficinas en países como Samoa o San Cristóbal y Nieves, aunque también se dedica a crear compañías y estructuras fiscales opacas, hace una gestión familiar.