Una de las últimas cuestiones que han repasado los miembros de la curia romana antes del cónclave que elegirá al nuevo pontífice han sido las medidas de blanqueo de capitales. Los problemas de este pequeño Estado se remontan a la gestión del penúltimo presidente del Banco del Vaticano, el economista italiano, Ettore Gotti Tedeschi.

En mayo del año pasado, su presidente, Gotti Tedeschi –que había trabajado previamente para la filial de crédito al consumo del Santander en ese país- era destituido de manera fulminante. Todo el mundo le acusó entonces de violar las normas anti blanqueo de capitales. De hecho, el directivo está siendo investigado por la fiscalía de Roma por estos delitos.

La destitución del economista puso el foco sobre la Santa Sede que, el pasado mes de julio, recibía la aprobación del organismo europeo que se encarga de vigilar que los estados cumplen con la normativa anti blanqueo, Moneyval. El Vaticano, además, se comprometía a reformar su sistema de vigilancia para convertirse en un miembro fiable para la comunidad internacional, y a poner en marcha la directiva europea que regula estas cuestiones.

Pero las dudas no se habían disipado. Hace unos meses, el Banco de Italia consideró que las acciones que habían puesto en marcha no eran suficientes. De hecho, el pasado 1 de enero, suspendió la provisión de servicios de pago electrónico de Deutsche Bank Italy debido a lo que la autoridad monetaria denominaba «falta de garantías contra las operaciones de lavado de dinero». Tras las protestas de la Santa Sede, el pago electrónico volvió a aceptarse un mes después.

Una de las últimas decisiones que adoptó Benedicto XVI antes de renunciar a su puesto como Sumo Pontífice fue nombrar al nuevo presidente del Banco del Vaticano – oficialmente se llama Consejo de Finanzas del Instituto de Obras Religiosas (IOR)-. El directivo elegido fue el cardenal Tarsicio Bertone, que actualmente es el camarlengo de la Iglesia de Roma –el encargado de dirigir la Iglesia hasta la elección del nuevo Papa-.

Precisamente ha sido Bertone el que se ha dirigido al resto de cardenales para explicar cuáles han sido las medidas adoptadas por el IOR para luchar contra el blanqueo dentro de las fronteras de la Santa Sede. Además, ha hablado sobre su integración en el sistema Moneyval.

Los expertos estiman que el Banco del Vaticano tiene un patrimonio aproximado de 5.000 millones de euros.

Fuente: ABC