El Consejo de Ministros aprueba la remisión a las Cortes del acuerdo entre España y Estados Unidos para la mejora del cumplimiento fiscal internacional y la aplicación de la Foreign Account Tax Compliance Act, más conocida como FATCA.

Además, su tramitación parlamentaria se hará por el procedimiento de urgencia lo que supone reducir a la mitad los plazos ordinarios del procedimiento legislativo. Y todo ello con el objetivo de alcanzar, cuanto antes, un sistema multilateral de intercambio de información tributaria que potencie la lucha contra el fraude fiscal.

En 2010 el Gobierno de Estados Unidos impulsó mediante la ley FATCA un conjunto de obligaciones dirigidas a las entidades financieras de todo el mundo para informar sobre cuentas en el extranjero de personas y entidades de ese país.

No obstante, EEUU se ha visto obligado a posponer la entrada en vigor de esta normativa sin precedentes hasta julio de 2014.

España, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia fijaron un posición común negociadora con Estados Unidos y, a mediados de 2012 se alcanzó un modelo de acuerdo intergubernamental, que ha sido la base para los acuerdos bilaterales de los cincos países con Estados Unidos.

El pasado 12 de abril de 2013, el Consejo de Ministros autorizó la firma del acuerdo que tuvo lugar el 14 de mayo.

Con este acuerdo las entidades financieras de España y Estados Unidos se comprometen a comunicar a sus autoridades fiscales la información referente a contribuyentes del otro país firmante y, seguidamente, la información se intercambiará entre las autoridades fiscales, de forma automática.

Tanto España, como Reino Unido, Alemania, Francia e Italia tienen la intención de que el modelo acordado con Estados Unidos se extienda de forma multilateral a la mayor parte de países, con el fin de potenciar la lucha contra el fraude tributario y los paraísos fiscales.

Este proyecto piloto ya cuenta con el apoyo de otros doce países de la Unión Europea, así como de Noruega y México.

La puesta en marcha de tal iniciativa permitirá que Europa y Estados Unidos encabecen la promoción de un sistema global de intercambio automático de información.