Tras el último plenario en París, la federación rusa cedió su lugar a Australia, y Roger Wilkins será quien presida al organismo hasta el 2015. En este artículo, la lista de prioridades del nuevo mandatario, que mostrará un GAFI con un perfil más alto en el marco de su 25º Aniversario.

El último plenario del GAFI en París, más allá de las buenas noticias para Argentina -para la cual parece allanado el camino para en octubre salir de la «lista gris»-, también significó el corolario para la presidencia rusa del organismo internacional.

Vladimir Nechaev le cedió su mandato a Roger Wilkins, quien será la cara visible de la presidencia de Australia para el período 2014-2015. El flamante titular del FATF-GAFI asume el cargo en una etapa muy particular, ya que en su mandato se conmemorará el 25º Aniversario del organismo «antilavado».

Precisamente, entre los objetivos prioritarios de la nueva conducción, en primer lugar se encuentra el de elevar el perfil del GAFI en sus bodas de plata y continuar comunicando su relevancia a nivel global, tanto por las acciones llevadas a cabo como por los objetivos pendientes de realización. En parte, eso se llevará adelante enfatizando sobre cuáles son las consecuencias prácticas de no cumplir con las 40 Recomendaciones del GAFI, e informando el rol del organismo en la «arena internacional» (fortaleciendo la cooperación con el G20).

Por otro lado, apuntarán a profundizar el trabajo con los grupos regionales («FSRBs», por su sigla en inglés), como por ejemplo el Gafisud, para abordar todo lo inherente al arbitraje regulatorio. En otras palabras, se busca minimizar los efectos de aquellos que toman ventaja de las diferencias entre las regulaciones de diferentes países o mercados, lo que resalta la importancia de implementar estándares globales. «Limitar esas diferencias reduce sensiblemente el riesgo de arbitraje», aseguran desde el GAFI.

En ese contexto es clave la labor de los grupos regionales, como así también la cooperación y el relacionamiento con otros organismos multilaterales, como el caso del Grupo Egmont.

Otro los objetivos pasa por seguir haciendo hincapié en la eficiencia de los componentes de evaluaciones mutuas. En relación a ello, buscan garantizar la calidad y la consistencia en los informes de evaluación mutua a nivel global, y en ello es clave el análisis sobre la efectividad del sistema «antilblanqueo» en cada jurisdicción.

«La presidencia australiana se propone poner particular atención a las evaluaciones iniciales y cómo se mide la efectividad en este tipo de exámenes», indicaron en un comunicado. Allí, explican que si bien han venido trabajando fuertemente desde el organismo para revisar y mejorar las Recomendaciones del GAFI, creando una nueva metodología, «para mantener la integridad del mismo como un organismo regulatorio a nivel mundial, debemos asegurarnos que dichas Recomendaciones se aplican de manera coherente y consistente, y que los reportes son creíbles y de alta calidad».

Dado lo importante que es la sinergia y el tándem público-privado, continuarán promoviendo la participación y la comunicación abierta con el sector privado. Un ejemplo que marca la importancia de este tema se dio en el último plenario del GAFI, en el cual se difundió y adoptó una estrategia de colaboración con el sector privado. Sobre ello, se considera que para los años venideros, el organismo utilizará cada vez más la consulta y el intercambio con los privados para agregarle valor a su trabajo.

La idea es seguir profundizando el trabajo conjunto y coordinado con el G-20 en áreas de interés mutuo, como lo son la corrupción y la identificación de los beneficiarios reales en las transacciones financieras.

Tal como se analizó in extenso la semana pasada en L&N, donde se explicó por qué la UIF llevó a regular todo lo concerniente a las «monedas virtuales», la nueva presidencia del GAFI también hará foco en los riesgos asociados a las «bitcoins» y similares, indagando incluso en posibles regulaciones adicionales sobre este tipo de transacciones digitales, que se encuentran por fuera de la órbita de bancos centrales o similares.

Finalmente, se seguirán abriendo canales de debate sobre la visión estratégica del organismo, incluyendo en ese marco cuáles son los temas prioritarios y campos de acción donde debe concentrarse el GAFI. Para Roger Wilkins, los 25 años del organismo son el momento ideal para revisar estas cuestiones y hacer cada día más eficiente su acción global en la lucha contra el lavado de activos y financiamiento al terrorismo.

Fuente: Prevención de lavado.com