El producto del delito relacionado con el lavado de activos puede colarse en los usos cotidianos de la vida. Sin embargo, hay operaciones inusuales que hacen vislumbrar ese tipo de conductas. 

La lupa de los sujetos obligados se detendrá sobre aspectos tales como el movimientos de efectivo (transporte, intercambio, depósito o gasto); aumento de la renta, los activos o las ganancias de capital; posesiones o aumento de riqueza que no guardan proporción con los ingresos legítimos; o préstamos no usuales, entre otros.

También la financiación del terrorismo puede evidenciarse. Y lo hará en relación, por ejemplo, con la recaudación de fondos derivados de organizaciones benéficas u organizaciones sin fines de lucro; el uso de métodos conocidos (movimientos) o procesos (colocación) de blanqueo; o flujos de dinero hacia o desde zonas de conflicto o regiones vecinas.

Cuando se habla de operación “inusual”, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE) señala que indicará que una operación difiere de lo que es normal en un sector empresarial o para una persona física, teniendo en cuenta sus circunstancias, actividades habituales o renta declarada.

En este contexto, las desviaciones del comportamiento esperado de los clientes pueden indicar riesgo, de forma que cuanto mayor sea esa desviación y más frecuentes las situaciones no usuales, mayor será el riesgo de blanqueo o de financiación del terrorismo.

Hay que tener en cuenta que, en términos generales, las operaciones no habituales relacionadas con el lavado de activos tienen algunas características específicas que hacen posible ocultar y justificar el origen ilegal del dinero, los movimientos de dinero, su posesión o la de los activos con él adquiridos.

Estas características se refieren a cuando ni el origen del dinero es claro ni tampoco las identidades de las partes implicadas; cuando la operación no concuerda con los antecedentes y el perfil de la persona; o cuando no tenga explicación lógica o económica.

También las operaciones no habituales relacionadas con la financiación del terrorismo tienen ciertas peculiaridades que hacen posible ocultar y justificar los flujos de dinero o usar el dinero recaudado.

En concreto, habrá que vigilar las donaciones anónimas a ONG y fundaciones;  el uso de fondos para servicios o materiales que no se ajustan al perfil de la persona u organización; así como el dinero u otros valores disfrazados de ayuda humanitaria.