En este año a punto de finalizar, hemos asistido a una importante actividad de los organismos internacionales encaminada al impulso y refuerzo de medidas contra la corrupción, el blanqueo de capitales y la evasión fiscal.

Y es que en tiempos de crisis, se hace fundamental perseguir estas conductas ilícitas que provocan la pérdida de ingresos a nivel mundial y pueden afectar a la creación de empleo, el comercio, la innovación… Al equilibrio económico y social, en definitiva.

A lo largo del 2013, este objetivo ha estado marcado como prioritario en la agenda del G20, que ha suscrito las recomendaciones hechas por la OCDE en su plan de acción contra la evasión fiscal. También desde Europa nos han llegado novedades legislativas contra la corrupción; los pasos hacia la desaparición del secreto bancario nunca han sido tan certeros; y la existencia y convivencia con los paraísos fiscales ya no resulta tan cómoda.

Sin embargo, son muchos los retos a los que enfrentarse en el futuro. Por ejemplo, la corrupción en el sector público sigue siendo uno de los mayores desafíos a nivel mundial.

Así lo pone de manifiesto Transparency International (TI), especialmente en ámbitos como los partidos políticos, la policía y los sistemas judiciales. Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2013 de TI, el indicador de corrupción más usado en todo el mundo, se advierte que el abuso de poder, los acuerdos clandestinos y el soborno “continúan devastando a las sociedades en todo el mundo”.

Como resultados destacados, hay que señalar que más de dos tercios de los 177 países incluidos en el índice de 2013 han obtenido una puntuación inferior a 50, en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de muy bajos niveles de corrupción).

Dinamarca y Nueva Zelanda comparten el primer lugar, con una puntuación de 91. En las últimas posiciones se ubican este año Afganistán, Corea del Norte y Somalia, con tan solo 8 puntos cada uno.

Por su parte, España ha mostrado un claro descenso en el IPC 2013, dado que en 2012 había obtenido una puntuación de 65, y el puesto número 30 entre los 176 países analizados, y en el último IPC obtiene una puntuación de 59 (6 puntos inferior) y ha descendido 10 puestos, situándose en el puesto número 40 del ranking global.

Las razones de este descenso pueden relacionarse, por una parte, con los sistemas de control, que se habrían mostrado más eficaces permitiendo aflorar un mayor número de casos; y, por otra, con las denuncias de los medios de comunicación y el relevante eco social y atención prestada a los casos, cuestiones que habrían influido intensamente en la percepción ciudadana.

Veremos que nos depara el 2014…

 

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