Gran interrogante en el hasta ahora preciso mecanismo de la industria financiera suiza que representa más del 10% del PIB pero que, sin embargo, se encuentra bajo fuertes presiones internacionales para levantar el secreto bancario.

La crisis económica ha provocado que la comunidad internacional ponga el foco de atención sobre lo que se deja de ingresar de las cuentas extranjeras sin declarar en países como Suiza.

Por esta razón el país helvético ha aumentado la colaboración fiscal y bancaria con otros estados pero ¿revelará la identidad de sus clientes?

Suiza ha mantenido oculta la identidad de sus clientes con cuentas bancarias de cifras astronómicas desde que se instaurase el secreto bancario en 1934.

Se dice que los bancos suizos guardan 2,2 billones de dólares en patrimonios procedentes del exterior, la mitad con origen europeo.

Es evidente el peso de las finanzas en su economía, cuestión que quedó reflejada en el hecho de que la propia sociedad helvética rechazó suavizar el secreto bancario en un referéndum celebrado hace casi 20 años.

Y aunque algo está cambiando, parece que los progresos no son suficientes.

Es verdad que Suiza ha suscrito el estándar de la OCDE de asistencia fiscal en 2009 para intercambiar información caso por caso. Y, además, desde este año, los países con los que ha firmado el Convenio para evitar la Doble Imposición, entre ellos España, pueden solicitar información de grupos de contribuyentes con cuentas en Suiza sobre los que existan sospechas de haber cometido fraude o evasión fiscal.

También se anuncia la tramitación de una ley para acordar con la OCDE el intercambio de datos tributarios y hacer extensivo estos beneficios a todos los países que lo soliciten.

Sin embargo, desde Bruselas se reitera la petición de que se profundice en el intercambio automático de datos, una cuestión en la que Austria y Luxemburgo, principales aliados de Berna en la Comisión, ya han abandonado sus reticencias.

No se sumará tampoco a la iniciativa de la última cumbre del G20 celebrado en San Petersburgo de adoptar un sistema automático de intercambio de información fiscal hasta que no se adopte en todo el mundo y, más concretamente, en “otras plazas financieras mundiales como Singapur o Hong Kong para no perder la ventaja competitiva que ahora alberga Suiza, que lidera la recepción de patrimonios en el extranjero en todo el mundo con un 25% de la cuota global”.

Como alternativa, el país helvético ofrecería entregar a los países interesados recaudación a cambio de anonimato de las cuentas, con lo que persiste el secreto bancario.

Fuente: ABC