Una Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) es una entidad nacional centralizada que se encarga de recibir los informes sobre operaciones sospechosas de blanqueo de capitales que proporcionan las instituciones financieras y otras entidades, analizarlos y transmitir tanto a las autoridades competentes internas, como a las UIF de otros países la información sobre esas operaciones con el fin de combatir y prevenir esta actividad ilícita.

Las primeras UIF aparecieron hace más de 20 años y, en la actualidad, en torno a 150 pertenecen al Grupo Egmont, una supra estructura internacional a modo de asociación. En 2003, el GAFI, en sus recomendaciones incluyó por primera vez pautas explícitas sobre la creación y el funcionamiento de las UIF.

Desde que a mediados de los años ochenta se reconociera a nivel internacional la necesidad de una estrategia moderna de lucha contra el blanqueo de capitales, y teniendo en cuenta que las fuerzas del orden tenían acceso limitado a la información financiera que necesitaban, se hizo evidente la necesidad de que el propio sistema financiero debía participar en la lucha contra el blanqueo, aunque sin alterar las condiciones necesarias para que funcionara de manera eficiente.

En consecuencia, muchos países entendieron que si el sistema exigía a las instituciones financieras divulgar transacciones sospechosas, se necesitaba una oficina o un organismo central encargado de evaluar y procesar estos datos divulgados.

Se trataba de conjugar con equilibrio aspectos del sistema financiero y del derecho penal, en especial aplicado a los principios de diligencia debida y de notificación de transacciones sospechosas a una UIF.

Posteriormente, las UIF han ido ampliando su ámbito de responsabilidad también a la financiación del terrorismo lo que implica métodos de análisis de la información y formación del personal, diferentes a lo aplicado en la prevención del blanqueo.

UIF

Fuente: Fondo Monetario Internacional y  Grupo del Banco Mundial

Es por eso que las características fundamentales de una UIF deben ser compatibles con el marco de supervisión, los sistemas jurídico y administrativo, junto con las capacidades técnicas y financieras del país.

La variedad de UIF en los diferentes países se resume en cuatro tipos generales de organismos: administrativo (como es el caso de España), policial, judicial o fiscalizador y mixto.

El perfil, el tipo y las funciones de la UIF variarán unas de otras dependiendo del resultado de analizar qué suponen los delitos financieros para ese país concreto y la contribución de la UIF al logro de los objetivos en materia de política penal.

Con ese análisis se diseñarán:

  • Los objetivos y posterior concreción del tamaño de la UIF en términos de presupuesto o personal, en relación con el flujo previsto de información entrante y saliente y cualquier otra responsabilidad
  • La autoridad y las funciones básicas necesarias para alcanzar sus objetivos además de otras funciones como, por ejemplo, la supervisión del cumplimiento de las obligaciones de las entidades notificadoras y la congelación de operaciones
  • Los medios para garantizar su autonomía operativa y la rendición de cuentas , así como el lugar que ocupa dentro de la administración y los medios que le permiten funcionar
  • Su función en relación con otros organismos del Estado y las entidades homólogas, incluido el intercambio de información
  • Los requisitos básicos para la comunicación de operaciones: nombre de la entidad notificadora y asunto que se notifica