También conocida como economía irregular, paralela, encubierta u oculta, la economía sumergida parte de la actividad económica que está al margen de los registros y los controles oficiales y, principalmente por ello, no forma parte del Producto Interior Bruto (PIB).

El propósito de operar bajo el ámbito de la economía sumergida es eludir el pago de impuestos y de las cuotas de la Seguridad Social, así como evitar cumplir la normativa legal que afecta al desarrollo de la actividad empresarial. En los países occidentales, el peso de la economía paralela oscila entre el 3 y el 33%  del PIB. Los últimos estudios sobre economía sumergida en España, apuntan a que ésta se sitúa en nuestro país en torno al 17% y ‘ocupa’ a cerca de 4 millones de personas.

Su medición no es nada sencilla aunque existen distintos métodos para obtener unas estadísticas aproximadas. Los más utilizados son: las investigaciones muestrales, las consultas a expertos, las divergencias entre ingresos y gastos en las estadísticas oficiales, la evolución de la relación entre el número de personas que demanda trabajo en el mercado laboral oficial y el total de la población, la evolución de la cantidad de dinero con relación al PIB y la relación efectivo-depósitos.

En cuanto a las dos últimas cuestiones citadas, hay que precisar que las actividades ocultas necesitan también dinero para realizar sus transacciones y que dichas transacciones suelen realizarse con dinero en efectivo para evitar dejar huella.