España, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido han reforzado su compromiso con la lucha contra el fraude fiscal y el intercambio de información tributaria, en una reunión de alto nivel celebrada en París el pasado 28 de abril.

En el marco de este encuentro, los ministros de Finanzas han suscrito un comunicado conjunto sobre fraude y evasión fiscal, y una declaración conjunta sobre intercambio de información tributaria.

En relación al comunicado, el G5 muestra su apoyo al proyecto BEPS (Base Erosión and Profit Shifting) de la OCDE ya ratificado por el G20, para evitar la erosión de bases imponibles a escala internacional y la transferencia artificial de beneficios empresariales.

El G5 entiende que en el proyecto deben incluirse una serie de propuestas:

Economía digital

Los países donde las empresas relacionadas con la economía digital desarrollan sus actividades deben poder obtener una parte proporcional de la recaudación fiscal ligada a las mismas.

Precios de transferencia

En la medida que son precios que establecen la valoración de las transacciones realizadas entre entidades vinculadas en diferentes países, el G5 cree necesario revisar las normas sobre este particular para asegurar que los beneficios se gravan donde se produce la creación de valor.

Así, una parte del trabajo se llevará a cabo sobre los llamados intangibles que, dado su elevado valor, su difícil valoración y el hecho de ser fácilmente deslocalizables, pueden ser utilizados para desviar bases imponibles y minimizar la tributación.

Se trataría de poder recaracterizar o recalificar las transacciones cuando una operación vinculada no tiene otro sentido que obtener una ventaja fiscal. La recaracterización implicaría cambiar la calificación de una transacción de manera que se trate la operación como si la hubiesen realizado empresas independientes (no vinculadas).

Híbridos

El G5 es unánime al pedir reglas contra los efectos de ciertos instrumentos que, dada su naturaleza de híbridos (tienen un tratamiento distinto en un país de otro), pueden dar lugar a situaciones de “doble no imposición” (desimposición).

El ejemplo más típico es un instrumento que es considerado como deuda en un país y como fondos propios en otro; los abusos se producen cuando este instrumento se utiliza para obtener deducciones por intereses en el país en el que se considera que es deuda, y dividendos exentos de gravamen en el país en el que se consideran que son fondos propios.

Abuso de tratados

Proponen, además, que los beneficios de los convenios para evitar la doble imposición entre dos países deben ser denegados en los casos en los que se demuestre que los contribuyentes estén abusando de los mismos. El objetivo es evitar que se consigan indebidamente los beneficios contenidos en un convenio y, por tanto, reducir la carga impositiva sin que la transacción tenga motivos económicos válidos.

Información “país por país”

Los cinco países consideran relevante realizar informes que incluyan tanto información fiscal como otro tipo de información necesaria para poder realizar análisis de riesgos. Se trata de que los Estados reciban la información de las multinacionales sobre cómo reparten su carga tributaria en distintos países. El objetivo es detectar los casos en los que una empresa realiza un reparto de su carga impositiva desviándola artificialmente de donde se crea valor.

Ámbito europeo

España, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido afirman que todo este tipo de iniciativas relacionadas con la erosión de bases imponibles deben extenderse especialmente en el ámbito de la Unión Europea por ser un espacio en el que tiene limitada la fiscalidad sobre los pagos trasfronterizos.

De esta forma, el G-5 reclama expresamente a la Comisión Europea que inicie cambios legislativos sobre las directivas comunitarias relacionadas con la fiscalidad empresarial, con el ánimo de evitar esquemas de planificación fiscal agresiva.

Intercambio de información automático estandarizado

En su declaración conjunta, el G5 refuerza su compromiso a favor de la extensión a nivel internacional de un modelo de intercambio de información tributaria, de forma automática y estandarizada.

El compromiso parte del proyecto piloto puesto en marcha precisamente hace un año por este Grupo, siguiendo el modelo FATCA adoptado por estos cinco países con EEUU.

Hasta el momento otras 39 jurisdicciones de todo el mundo han hecho público ya su compromiso con este modelo, que sigue también los estándares de la OCDE.

Este compromiso político se plasmaría en una firma conjunta en el marco del Foro Global que tendrá lugar en octubre próximo en Berlín.

Tras la firma, los países y territorios firmantes se comprometen a intercambiar información fiscal de forma homologada y automática, a partir de 2017. El intercambio afectará ya a cuentas que estén abiertas a finales de 2015.