Iniciamos esta nueva Sección con los denominados Papeles de Panamá, una operación que, sin duda, está resultando ser la mayor filtración de datos sobre cuentas y sociedades offshore a nivel internacional en una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).

En este importante trabajo periodístico ha intervenido durante un año  un equipo de más de 370 periodistas de un centenar de medios de comunicación de 76 países.

La figura clave es el despacho de abogados panameño Mossack Fonseca del que han salido en torno a 11,5 millones de documentos internos con nombres de importantes personalidades de todo el mundo y todos los ámbitos vinculados a sociedades en paraísos fiscales. Más de 214.000 entidades offshore concentradas en Islas Vírgenes Británicas o Panamá y conectadas con más de 200 países.

CapturaPanamá

Fuente: El Confidencial

Mossack Fonseca está considerado uno de los cinco mayores registradores mundiales de sociedades offshore, según indica el Consorcio.

Este despacho de abogados se crea en Panamá en 1986 con el panameño Ramón Fonseca y el alemán Jürgen Mossack como socios. Especializado en derecho comercial y creación de estructuras internacionales, tiene presencia en todos los continentes y en Europa cuenta con sedes en Londres, Luxemburgo, Suiza, Malta y Gibraltar.

Con los datos que ofrece el ICIJ, Mossack Fonseca es el segundo bufete de Panamá por incorporación de sociedades en el registro mercantil local y una de las cinco mayores firmas del mundo en creación de compañías offshore.

No en vano, el despacho ha sido acusado en varias ocasiones de ayudar a evadir impuestos como, por ejemplo, en Brasil donde la policía detuvo a cinco empleados del despacho por su implicación en el esquema de blanqueo de dinero por parte de directivos de la empresa pública Petrobras.

También, en Alemania un año antes, se acusó a Mossack Fonseca de haber ayudado a cientos de clientes del Commerzbank, el segundo banco del país, a ocultar su patrimonio en Luxemburgo. Y en nuestro país, el despacho se asocia a la implicación de una de sus sociedades en el caso del ático del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González.

Consecuencias internacionales

La repercusión de los “Panama Papers” podría ser el detonante para inspirar un sistema fiscal internacional más fuerte y basado en mecanismos tributarios sólidos y transparentes.

Tanto es así que el G20 en su reunión de ministros de Finanzas en Washington los días 14 y 15 de abril, ha pedido que se tomen medidas para actuar contra los países que no compartan información fiscal, en clara alusión a los paraísos fiscales.

Según un Informe presentado por la OCDE al grupo de los veinte, aún hay un buen número de jurisdicciones que todavía no aplican correctamente las disposiciones sobre el intercambio de información fiscal previa solicitud, aprobado en su primera versión en 2009.

Asimismo, se indica que otras jurisdicciones se han negado a comprometerse con el nuevo estándar para el intercambio automático de información que debería entrar en vigor entre 2017 y 2018.

En cualquier caso, sí se deja claro que aunque las normas internacionales sobre transparencia fiscal sean sólidas, «necesitan ser implementado de manera efectiva en todo el mundo, por todo el mundo, sin excepción alguna, para que no haya ningún lugar donde esconderse».

Por eso, el G20 admite en un comunicado, por primera vez, la posibilidad de sancionar a paraísos fiscales y considerar «medidas defensivas» para sancionar a países y centros financieros que no adopten estos estándares internacionales.

El G20 trabajará con la OCDE para identificar «los criterios objetivos» que permitan determinar cuáles son «las jurisdicciones que no cooperan». Los resultados, en la próxima reunión de julio.