El Grupo de Acción Financiera contra el blanqueo de capitales (GAFI) ha establecido cinco principios rectores para que las Fintech sean un aliado en los retos que deben afrontar los Estados contra el blanqueo y la financiación del terrorismo.

Es una de las prioridades fijadas por este organismo internacional para apoyar la innovación en los servicios financieros mientras se abordan los desafíos regulatorios y de supervisión derivados de las tecnologías emergentes.

La industria Fintech, encargada de las actividades que implican innovación y desarrollos tecnológicos para el diseño, oferta y prestación de productos y servicios financieros, ofrece un potencial muy útil para la identificación no presencial de clientes, las transferencias ‘peer to peer’ o el crowdfunding, por ejemplo.

Y es que estamos ante transformaciones que afectan al panorama de los servicios financieros con claros beneficios sobre clientes y empresas. No obstante, sus vulnerabilidades y amenazas podrían tener efecto sobre la integridad del sistema financiero.

Por eso, el GAFI quiere trabajar para mitigar y contener esos posibles efectos negativos desde el  potencial que tienen las Fintech para la prevención y lucha de las conductas delictivas a través de aplicaciones específicas desde el sector público basadas en el big data o la inteligencia artificial que permita monitorizar y detectar el blanqueo de capitales, las redes de crimen organizado y la financiación del terrorismo.

Con el interés común de evitar un mal uso del sistema financiero y fortalecer su integridad, en los llamados ‘cinco principios de San José’, el GAFI y el sector concluyen en que lo fundamental es que exista un fuerte compromiso para llevar a cabo un trabajo conjunto público y privado.

Además, las partes acordaron seguir con máxima atención las innovaciones que permitan mitigar los riesgos y aumentar la efectividad de las medidas antiblanqueo. En cuanto al marco regulador, se establece que sea “comercialmente neutro, respete la igualdad de condiciones y minimice la falta de consistencia normativa a nivel internacional y de Estados”.

Este contexto de trabajo se inició hace meses con el desarrollo de una mesa redonda; posteriormente se celebró un diálogo con el sector privado y, a finales de mayo, tenía lugar un foro de dos jornadas de trabajo en la sede de PayPal en San José (California) con la participación de 150 representantes del sector FinTech y RegTech, entidades financieras y observadores, además de los miembros del GAFI.

En España el pasado mes de febrero se publicaba el Libro Blanco de la regulación Fintech a iniciativa de la Asociación Española de FinTech e Insurtech (AEFI), con las ideas y propuestas de cambios normativos que favorezcan la actividad empresarial de estos operadores en el sector financiero en nuestro país.