El pleno de la Eurocámara, en su reunión del 27 de octubre 2015, ha fijado claramente su posición sobre el acuerdo de la UE con Suiza adoptado en mayo 2015, por el que los ciudadanos europeos tendrán mayores dificultades para eludir al fisco mediante cuentas bancarias en el país helvético.

En aplicación del acuerdo, en vigor en los estados miembros a partir de 2018, la UE y Suiza intercambiarán automáticamente información sobre las cuentas bancarias que sus residentes tengan en el otro territorio.

No permitiremos que personas o empresas escondan sus activos para no pagar impuestos. Cada vez que alguien comete fraude fiscal, está sustrayendo fondos que podrían dedicarse a educación o sanidad. Poner fin al secreto bancario es un paso importante en la lucha contra el fraude y hacia la justicia tributaria”, ha señalado el ponente danés, Jeppe Kofod.

En el texto adoptado en mayo, ahora con el visto bueno del Parlamento Europeo por 593 votos a favor, 37 en contra y 58 abstenciones, existe el compromiso de intercambiar información no solo sobre ingresos, como intereses y dividendos, sino también sobre el saldo de las cuentas bancarias y las ganancias derivadas de la venta de activos financieros.

El convenio, que cumple los estándares globales de intercambio automático de información de cuentas bancarias establecidos por la OCDE, incluye también disposiciones dirigidas a limitar las opciones de los contribuyentes para evitar cumplir sus obligaciones fiscales mediante la transferencia de activos o invirtiendo en productos que no están cubiertos por el acuerdo.

Las autoridades tributarias en los Estados miembros y en Suiza tendrán potestad para identificar correctamente y de manera inequívoca a los contribuyentes; aplicar sus normas fiscales en casos transfronterizos; evaluar el riesgo de fraude fiscal; y evitar investigaciones innecesarias.

A partir de ahora, la UE y Suiza deberán suscribir el acuerdo a tiempo para que tenga vigencia a partir del 1 de enero de 2017, ya que los Estados cuentan con un año adicional para armonizar su legislación.

La consulta a la Eurocámara era preceptiva al igual que la ratificación del convenio por el parlamento suizo.