En lo que supone la primera entrega de esta Sección que tiene también su versión sobre la operación del mes, recuperamos el perfil judicial del exbanquero Mario Conde.

Su vuelta a prisión, más de veinte años después de la intervención de Banesto y de ser enjuiciado por el caso Argentia Trust y Banesto, se fundamenta en la acusación de blanquear 13,06 millones de euros de aquella entidad, unos fondos procedentes de delitos por los que ya fue condenado en los casos anteriores.

Lo que se inició con la intervención de Banesto por parte del Banco de España en diciembre de 1993, continuó un año más tarde con el ingreso de Conde en prisión preventiva acusado de apropiación indebida, estafa de 7.000 millones de pesetas (unos 42 millones de euros), falsedad documental y maquinación para alterar el precio de las cosas.

Conde se enfrentaba a dos causas: Argentia Trust y Banesto. En 1997 se iniciaba el juicio por ambas.

En el caso Argentia Trust, la Audiencia Nacional condenaba al banquero a seis años de cárcel, a restituir a Banesto los 600 millones de pesetas desviados a Argentia, y a pagar una multa de 18 millones de pesetas. En el recurso ante el Supremo, como forma de eludir la cárcel, Conde ofrece sus garantías hipotecarias como fianza por un importe de 2.000 millones. Posteriormente, el Supremo en su resolución le condena a cuatro años de cárcel de donde sale en libertad condicional después de 16 meses.

De forma paralela, quedaba aún por resolverse el caso Banesto. En marzo del 2000 la Audiencia Nacional le condenaba a 10 años y dos meses, además de obligarle a devolver 7.200 millones de pesetas a Banesto. Las defensas recurren al Supremo y Conde evita la cárcel con una fianza de 500 millones de pesetas. Dos años más tarde, el Tribunal Supremo aumenta la pena a 20 años de prisión de donde saldría en 2006.

Ahora, en una operación coordinada por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz y la Fiscalía Anticorrupción, Conde está acusado de blanqueo, organización criminal, alzamiento de bienes y ocho delitos fiscales.

Vuelve a prisión, esta vez incondicional, por repatriar desde 1999 a través de sociedades instrumentales con testaferros más de 13 millones de euros de cuentas procedentes de Suiza y Reino Unido.

El auto de prisión concreta que la trama la constituían ocho sociedades radicadas en Reino Unido, Países Bajos, Luxemburgo, Italia y Emiratos Árabes, que emitían los fondos. En concreto, según el juez, 5,6 millones proceden de Gallox (Suiza); 1,3 de Higher (Reino Unido); 2,8 de Dryset (Reino Unido); 445.000 de Matoral (Países Bajos); 393.000 de G.I Beteiligung (Luxemburgo); 66.500 de Mayfield (Islas Vírgenes); 4.922 euros de Rupani Jelly Fish (Emiratos Árabes); y otros 2,28 millones en efectivo.

Además, considera que existen indicios suficientes de blanqueo de capitales en dos cuentas corrientes y ha detectado tráfico de divisas y ocultación de ganancias personales a través de tres sociedades pantalla  a la que habría desviado fondos de origen ilícito: Barnacla, Oleificio Español y Black Royal Oak.

La última hora del caso pasa porque la Audiencia Nacional no ha admitido el recurso interpuesto por el exbanquero que continuará en prisión al considerarse que existe un riesgo de fuga “razonado y razonable”, teniendo en cuenta su “alta disponibilidad económica”.