El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) ha concluido los trabajos para la elaboración de una nueva Guía que aborde el enfoque basado en riesgos para los seguros de vida con el fin de fortalecer la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo en este sector.

Y aunque los riesgos asociados a este sector son menores que los que existen con otros productos financieros u otros sectores comerciales, este documento engloba una serie de recomendaciones para que las entidades conozcan cuáles pueden ser las prácticas delictivas a las que están expuestas y concentren sus recursos donde los riesgos son más altos.

Tras la consulta pública que este organismo abrió en julio de 2018 para recoger la opinión de las entidades aseguradoras, la guía ya ha pasado por el Plenario y está lista para ayudar tanto a las aseguradoras y los intermediarios de seguros del sector privado, como a los supervisores a aplicar un enfoque basado en riesgos destinado a la prevención.

La guía empieza por reconocer que muchos productos de seguros de vida no son lo suficientemente flexibles como para ser el primer instrumento elegido por los blanqueadores. Sin embargo, al igual que ocurre con otros productos de servicios financieros, existe el riesgo de que los fondos utilizados para pagar las primas de los seguros de vida puedan ser producto del delito.

También existe el riesgo, aunque el GAFI reconoce que “limitado”, de que los fondos retirados de los seguros de vida puedan utilizarse para financiar el terrorismo.

La guía proporciona indicaciones y ejemplos de riesgos para una gama de productos de seguros de vida. También advierte de los factores de riesgo inherentes a cada uno de esos productos.

Así, por ejemplo, destaca en la cima del riesgo aquellos productos con potencial de invertir en multiactivos y aquellos con devolución vinculada a un activo financiero subyacente.

En el otro extremo, con riesgo moderado, se sitúan los seguros más tradicionales del ramo relacionados con el fallecimiento y el ahorro del asegurado por un periodo concreto que suele coincidir con el de su jubilación.

Además destaca el GAFI que la evaluación de riesgos debe reflejar la naturaleza, el tamaño y la complejidad del negocio. Se moverá desde una evaluación más simple para aseguradoras e intermediarios menos complejos, hasta una más compleja que tenga en cuenta “el apetito de riesgo” de un gran grupo.

También se destaca el importante papel que juega la participación de la alta dirección. Y la trascendencia de diseñar modelos de control interno.

Fuente: GAFI.

La guía dedica un apartado a la participación de los intermediarios en la distribución de seguros de vida, y cómo afecta a la división de responsabilidades antiblanqueo. E insiste en la necesidad de que las aseguradores tengan en cuenta el factor de su red de distribución y canales al realizar su evaluación de riesgo.

La intensidad de las medidas de mitigación de riesgos, incluyendo los controles de diligencia debida del cliente, estarán en función de cómo sea el peligro real de blanqueo y financiación del terrorismo.

Es crucial la identificación de las partes en el contrato del seguro de vida, donde además del beneficiario se determinará la extensión de los controles a realizar cuando, por ejemplo, esté involucrada una persona expuesta políticamente.

Los países que adopten el contenido del documento deberán prohibir, además, el pago en efectivo de los seguros de vida.