El último informe del Consejo Económico y Social (CES) ha aclarado algunas de las cifras más oscuras de la economía española. De acuerdo con el documento, el fraude fiscal en nuestro país equivale al 6% del Producto Interior Bruto (PIB).

Si tenemos en cuenta que el PIB de España ronda el billón de euros, la cantidad defraudada a la Hacienda Pública ronda los 60.000 millones cada año. Con estas cifras, nuestro país es el undécimo estado de la Unión Europea más defraudador, por delante de países como Dinamarca, Suecia, o Bélgica.

Para los expertos del CES, el fraude fiscal distorsiona la equidad, la progresividad y la distribución de la riqueza ya que “cuanto mayor sea la cantidad defraudada, mayor será la carga fiscal que deban soportar el resto de contribuyentes y menores los ingresos públicos obtenidos para financiar los servicios públicos. Es contrario también a la equitativa distribución de la renta porque se concentra en las fuentes de mayor riqueza”, apuntan en el informe.

Como señalan en este estudio, el dinero que no se recauda legalmente ha de obtenerse de otra forma: o recaudando más, o emitiendo deuda. En las actuales circunstancias económicas no parece que ninguna de estas dos vías sea fácil, ni barata.

Pero, además de datos sobre fraude fiscal, este informe también ha puesto cifras a la economía sumergida española. Según los datos de la Agencia Europea de Estadística, el 19,2% del dinero que se mueve en nuestro país no lo hace por los cauces legales, sino que lo hace de forma fraudulenta.

Fuente: CES