La imagen de la detención del que fuera vicepresidente y ministro de Economía y Hacienda, Rodrigo Rato, por parte de agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), ha hecho cobrar un gran protagonismo a la figura y funciones de este servicio que ha visto incrementar en los últimos tiempos su actividad en la investigación de tramas de blanqueo y corrupción.

Dependiente de la Agencia Tributaria, la Vigilancia Aduanera es una Dirección Adjunta al Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales.

El Servicio, de carácter policial, tiene como función principal descubrir y perseguir en todo el territorio nacional, aguas jurisdiccionales y espacio aéreo español los actos e infracciones de contrabando.

Además, desarrolla actuaciones en materia de blanqueo de capitales, control de cambios, así como la persecución, investigación y descubrimiento de la economía sumergida, en coordinación con el resto de órganos competentes.

En estos casos, actuando como Policía Judicial, auxilian a los órganos jurisdiccionales o al Ministerio Fiscal.

Y todo ello desde las especialidades marítima y de investigación, ambas compuestas por funcionarios que tienen la consideración de agentes de la autoridad.

Según datos de la Memoria de la Agencia Tributaria correspondiente a 2013, y en cuanto a las actuaciones en materia de blanqueo de capitales, el Servicio investigó un total de 136 delitos, por un valor de 191.788.353 euros.

Entre sus operaciones principales en esta materia durante ese mismo ejercicio, destacar las realizadas en Málaga  y A Coruña. La primera de ellas, conocida como Operación “Raya”, puso al descubierto una trama de blanqueo de dinero procedente del contrabando de tabaco, por valor de 11,1 millones de euros.

Por su parte, en la Operación “Cisne” se pudo acabar con el blanqueo procedente del narcotráfico que ascendía a 4 millones de euros.