Este film británico estrenado en 1999 con discretas críticas, tiene la peculiaridad de que nos descubre el mundo del arte como vía para el blanqueo de dinero por parte del crimen organizado.

Con aire de comedia romántica, la película dirigida por Kelly Makin y protagonizada por Hugh Grant como Michael Felgate y Jeanne Tripplehorn como Gina Vitale, conduce al espectador de la normalidad de un inglés que trabaja en una sala de subastas de Manhattan, a los círculos y negocios de la mafia italiana.

Y todo ello adornado de una serie de situaciones de vodevil que se inician cuando Michael  le pide matrimonio a Gina y debe conocer a su suegro que resulta ser un capo.

Será a partir de ese momento, y sin apenas darse cuenta, cuando Michael se irá convirtiendo en Mickey Ojos Azules. Sin quererlo, se verá metido en un ambiente del que no conoce las reglas y se involucrará poco a poco en los asuntos “sucios” de esta familia mafiosa.

Las subastas y el arte cobran una importante presencia en la película ya que cuando la familia conoce a que se dedica el prometido de Gina, empiezan a enviar a la galería cuadros irreverentes de dudoso talento.

Tío Vito (Burt Young) juega un papel importante en esta operativa. Incluso, a modo de aviso por si Mickey no colabora, provocan un incendio en la galería de la competencia.

El propósito de estos mafiosos italianos es que los cuadros salgan a subasta para poder comprarlos ellos mismos en efectivo y blanquear así el dinero de sus actividades delictivas. Al pagar cifras tan elevadas, de rebote, consiguen que la obra se cotice al alza en los circuitos de arte.

No contarán con una entregada anciana que puja sin freno y con las sospechas del FBI.

Como anécdota, señalar, además, que en la película intervengan seis actores de la ya mítica serie Los Soprano.