El dinero se ha digitalizado y la moneda de curso legal, materializada en billetes, ha pasado a un segundo plano frente a los millones de transacciones diarias que conviven en el sector financiero mundial.

En este contexto, el 94% de los profesionales del sector admite desconocer la aplicación práctica de la tecnología en la regulación.

el 64,7% de las entidades bancarias no contempla alertas diferenciadas para blanqueo de capitales y financiación del terrorismo y solo el 12% de las entidades tiene completamente automatizada la supervisión de operaciones sospechosas.

Son datos que se desprenden del Informe publicado por la empresa Vector Management Consulting, en el que señala que la tecnología se posiciona como protagonista en la prevención del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo por parte del sector financiero.

Este estudio incorpora los resultados de una encuesta que proporciona una visión sobre cómo los profesionales del sector financiero están abordando los cambios operativos para responder al cumplimiento normativo en materia de blanqueo.

Otra de las conclusiones relevantes que aporta es que para operar de forma eficiente ya no sirven las herramientas y los métodos de trabajo del siglo pasado, sino que se hace “necesario” incrementar las labores de análisis que aportan un valor añadido al negocio con la ayuda de la tecnología y de procesos de supervisión de operaciones más ágiles.

Teniendo en cuenta que el blanqueo de capitales representa entre el 2% y el 3% del PIB mundial, la clave para prevenirlo es “reportar operativas sospechosas con análisis desarrollados de forma adecuada por las entidades”, dice la consultora. Muchas de esas tareas no requieren una inteligencia deductiva o analítica, sino que simplemente requieran acciones monitorizadas.

En estos primeros pasos tan rutinarios los robots pueden ser de gran ayuda, permitiendo que el analista dedique más tiempo a acciones de calidad, como el análisis de indicios de operaciones sospechosas que puedan poner en peligro a las entidades. Sin embargo, según el informe, en la actualidad solo el 12% de las entidades tienen completamente automatizado la supervisión de operaciones sospechosas.

 Principales retos 

  • Mejorar las obligaciones de información de los operadores, de manera interna y hacia las autoridades
  • Reforzar los servicios de reclamaciones y protección al inversor de los supervisores financieros (banca, valores, seguros)
  • Recuperar la confianza de ahorradores y usuarios de servicios financieros
  • Regular con coherencia y estudio profundo previo los productos financieros complejos de alto riesgo
  • Favorecer la innovación y formación en tecnología ‘blockchain’ a través de entornos controlados de pruebas