Las prioridades de la estrenada presidencia española del GAFI [1] comienzan con la lucha contra la financiación del terrorismo, poniendo en práctica la estrategia que fue aprobada a principios de año [2].

La experiencia española con la organización terrorista ETA (“Euzkadi Ta Askatasuna”) demuestra que combatir los recursos financieros de las organizaciones terroristas puede ser un instrumento eficaz, aunque accesorio, ya que debe acompañarse con otras actuaciones directas sobre los propios terroristas.

Benigno Valentín

La actividad del grupo terrorista vasco exigía unos recursos económicos que los expertos calculaban en unos tres millones de euros anuales, que obtenían de sus chantajes (“impuesto revolucionario”), secuestros, y aportaciones de simpatizantes en eventos festivos (“txonzas”) y rifas benéficas.

El análisis de los flujos financieros fue una de las herramientas utilizadas para localizar a los terroristas, que una vez detenidos y encarcelados perdieron la posibilidad de seguir utilizando sus principales fuentes de financiación.

Los hechos más destacables han sido los siguientes:

  • El “aparato financiero” dedicado a cobrar el “impuesto revolucionario”, fue desarticulado en Francia en junio de 2006.
  • Tras el supuesto “cese” de actividades el 20/10/2011 las necesidades financieras de la organización terrorista se redujeron a medio millón de euros anuales, para sufragar los gastos de los miembros de la banda huidos o en su mayoría encarcelados (verdadera razón para el “cese”).
  • Actualmente, la organización terrorista se financia con las aportaciones de simpatizantes, y el desvío de fondos sustraídos de la financiación de proyectos aprobados por los ayuntamientos que controlan tras las elecciones municipales (“ingreso a la Universidad”).

Lo reducido del importe que actualmente necesitan para su financiación, unido a la utilización como fuente financiera de las aportaciones voluntarias de los “simpatizantes”, y la “financiación cuasi-publica” de los fondos malversados, hace que el instrumento de combatir los recursos financieros de la organización resulte actualmente poco eficiente para acabar definitivamente con el terrorismo etarra, que aún mantiene sus miembros “liberados” y los arsenales de armas, como elementos de coacción.

Por otro lado, los filoetarras han descubierto que con su presencia en las instituciones pueden obtener pingües beneficios económicos, mayores cuanto más importantes sean los cargos desempeñados, y mayor la extensión del territorio controlado “democráticamente” a través de las urnas [3].

La financiación del terrorismo yihadista presenta sus propias características, que afectan directamente sobre la eficiencia del instrumento de combatir las vías de financiación. “Combat Terrorist Financing -CTF-“.

La limosna (“Zakât”) y la tasa (“Halal”) son pilares inmutables de la religión islámica, como también lo es la propia guerra santa o “Yihad”.

Estos grupos terroristas han recibido financiación de centros comunitarios y mezquitas radicales de todo el mundo. Los fondos se envían mediante el sistema alternativo de transferencia “hawala”, fuera de los sistemas financieros tradicionales, o mediante el transporte físico de efectivo. El “hawaladar” utiliza un sistema de compensación opaco, tradicional e internacional, que probablemente escapa a las buenas practicas que el GAFI señala en sus Recomendaciones y estándares de transparencia.

Otro procedimiento para movilizar fondos y recursos es contar con la colaboración de organizaciones no gubernamentales -ONGs- prestadoras de servicios, que ya han sido señaladas por GAFI como potencialmente susceptibles de servir a fines terroristas; junto al uso de tarjetas prepago y transferencias de fondos, para los que la estrategia aprobada podría no resultar eficiente.

Los grupos terroristas yihadistas controlan territorios en los que pretenden establecer sus nuevos califatos, y del que obtienen sus principales fuentes de financiación: venta de hidrocarburos y gas (entre uno y dos millones de dólares diarios de beneficio estimado), tráfico de drogas, tráfico de obras de arte, saqueo de bancos, secuestros y extorsiones sobre la población sometida.

Lo prioritario en estos casos es rescatar los territorios controlados por ISIL/Da’esh para privarles de estas fuentes de financiación, lo que sólo puede ser realizado por vía militar. La actuación de GAFI y los países comprometidos con su estrategia se limitará a identificar y congelar activos, localizar y sancionar a los países e intermediarios que colaboren con estas vías de financiación, y fomentar la cooperación internacional y el intercambio de información.

Lo relevante para combatir la financiación terrorista es en estos momentos liberar los territorios sometidos a su control. Espero que las fuerzas militares internacionales derroten lo antes posible al incipiente califato yihadista instaurado en Siria e Iraq, privándoles de sus principales fuentes de financiación.

Pero la experiencia española en la lucha contra el terrorismo etarra nos señala que el fenómeno se perpetuará en el tiempo:

  • A través de las aportaciones voluntarias de los fundamentalistas religiosos, que cuentan con un ideario aún más arraigado que el nacionalista.
  • Con la aparición de grupúsculos que retomen la yihad por emulación y controlen sus propios territorios, como Boko Haram, Al-Shabaab, Al-Nusrah Front (ANF), Jamaat ul Ahrar, Al’Qaeda, Talibán, etc.
  • Con la actuación de individuos radicalizados, como los “lobos solitarios” o los “combatientes regresados” a sus países de origen, con necesidades mínimas de financiación, pero capaces de causar graves daños desde dentro de los propios países occidentales.

Lo mismo que ha ocurrido con el terrorismo etarra, los actuales instrumentos para combatir los recursos financieros serán poco eficientes para acabar definitivamente con el terrorismo yihadista, por lo que la estrategia actualmente consolidada deberá ser revisada y ajustada a estos nuevos escenarios.

Saludamos la oportunidad de la presidencia española en señalar como objetivo prioritario combatir la financiación del terrorismo, y deseamos éxito en este largo camino que afecta a la seguridad de todos nosotros.

Benigno de Valentín. PB Consultores

[1] “Objectives for FATF XXVIII (2016-2017)” by Mr. Juan Manuel Vega-Serrano

[2] “Consolidated FTFT Strategy on Combating Terrorist Financing”, 19 February 2016.

[3] En las últimas elecciones generales EH-BILDU obtuvo dos escaños, con 184.092 votos, perdiendo 34.375 votos respecto a las elecciones generales de diciembre de 2015.