Cuenta atrás para la regularización de los criptoactivos desde Europa. Hasta el 12 de marzo tendrán de plazo los ciudadanos y organizaciones europeas que estén interesados en contribuir a la consulta pública puesta en marcha por la Comisión Europea sobre la regulación de los criptoactivos en la que son «especialmente bienvenidas» las opiniones de los Estados miembros, las autoridades nacionales competentes, los participantes del mercado del sector de criptoactivos y del sector de servicios financieros, señala Bruselas en su presentación.

El cuestionario, que consta de 4 apartados, está disponible en inglés, alemán y francés aunque las respuestas pueden contestarse en cualquiera de los idiomas de los Estados miembros. En una parte más general, la consulta contiene una serie de preguntas destinadas a obtener comentarios y feedback sobre el uso que los ciudadanos de a pie hacen de los activos criptográficos. Los otros tres apartados están dirigidos principalmente a las autoridades públicas, el mercado financiero y el sector.

Así, la segunda parte busca hacer una clasificación de los criptoactivos recogiendo tanto los que ya están incluidos en la legislación de la UE (instrumentos financieros y dinero electrónico) como los que no. Precisamente, el tercer apartado se centra en estos último con el objetivo de determinar si se necesita un marco regulatorio para ellos. Las respuestas también ayudarán a identificar los principales riesgos que plantean. La última parte de la consulta ya se enfoca hacia una serie de cuestiones bien definidas relacionadas con elementos específicos de la legislación de la UE.

Promover las finanzas digitales

En lo que pretende ser un entorno más favorable a la innovación que mejore la resistencia operativa digital del sistema financiero, este nuevo marco regulatorio tiene como objetivo la profundización del Mercado Único para los servicios financieros digitales, la promoción de un sector financiero basado en datos en la UE, al tiempo que se abordan sus riesgos y se garantiza una igualdad de condiciones.

Y es que entre las directrices políticas para la nueva Comisión fijadas por su presidenta Ursula von der Leyen, «es crucial» que Europa capte todo el potencial de la era digital y fortalezca su industria y su capacidad de innovación, dentro de límites seguros y éticos. La digitalización y la tecnología están transformando significativamente el sistema financiero europeo y la forma en que proporciona sus servicios a las empresas y a los ciudadanos.

Casi dos años después de que la Comisión adoptara el ‘Plan de Acción Fintech’ en 2018, ya se han implementado en gran medida las acciones establecidas en él.

La tecnología blockchain en el sector financiero

En la introducción de la consulta, la Comisión recuerda que tiene «un interés político declarado y confirmado» en desarrollar y promover la adopción de esta tecnología en toda la UE. Blockchain es una tecnología transformadora junto con la Inteligencia Artificial, por ejemplo.

Como una de las principales aplicaciones de blockchain para las finanzas, los criptoactivos se definen para los fines de esta consulta como «un activo digital que puede depender de la criptografía y que existe en un libro mayor distribuido», es decir, el registro contable de todas y cada una de las transacciones que realiza una entidad dentro de una blockchain.

Desde el lanzamiento del bitcoin en 2009, se han emitido miles de activos criptográficos, con diferentes características y funciones. En una taxonomía básica de los criptoactivos se podrían diferenciar tres categorías principales: ‘tokens de pago’ que pueden servir como medio de intercambio o pago; ‘tokens de inversión’ que llevan aparejadas ciertas ganancias; y ‘tokens de utilidad’ que permiten el acceso a un producto o servicio específico.

Estamos ante un mercado donde se abren camino también diferentes actores, como los proveedores de billeteras que ofrecen el almacenamiento seguro de criptoactivos o plataformas comerciales que facilitan las transacciones entre los participantes.

La incursión de las «monedas estables»

Además ha surgido un subtipo de activos criptográficos denominado “stablecoins” o «monedas estables» que ya empieza a llamar la atención de público y reguladores de todo el mundo. Buscan introducirse entre los consumidores al incorporar características destinadas a estabilizar su «precio» (el valor al que los consumidores pueden intercambiar sus monedas). Como subraya un reciente informe del G78, si esas «monedas estables» fueran aceptadas por grandes redes de clientes y comerciantes, y por lo tanto alcanzaran una escala global, plantearían desafíos adicionales en términos de estabilidad financiera, transmisión de la política monetaria y soberanía monetaria.