El delito económico tanto en el ámbito de las finanzas como en otro tipo de organizaciones continúa en ascenso a nivel mundial.

La séptima entrega de la Global Economic Crime Survey elaborada por PwC, pone de manifiesto que el 37% de las empresas y organizaciones en el mundo han sido víctimas de algún delito económico en 2013, lo que significa un aumento del 3% respecto 2011.

El estudio ha contado con más de 5.000 encuestados procedentes de 95 países y tiene en cuenta dos vías de investigación.

Por un lado, se aplica la encuesta directa a ejecutivos que informan directamente sobre sus experiencias de delitos económicos, un proceso con el que se obtiene información sobre los diferentes tipos de delitos económicos, su impacto en la organización, el autor y medidas adoptadas por la organización.

Y, por otro, se pone el foco sobre amenazas de tipo sistémico como la corrupción y el soborno, el blanqueo de capitales, la ciberdelincuencia, además de cuestiones relacionadas con la competencia y la ley antimonopolio. Todas ellas causan graves daños en la organización.

La encuesta señala que la malversación de activos es el delito más común. El porcentaje de empresas que afirman haber sufrido este tipo de delitos asciende al 69%. El coste de este tipo de prácticas podría superar los 100 millones de dólares.

Les sigue con un 29%, quienes reportaron haber sido víctimas de fraude en adquisiciones o compras de empresas. El soborno y la corrupción afectaron al 27% de las empresas encuestadas, mientras que los ciberdelitos afectaron al 24%.

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«Al igual que un virus resistente, la delincuencia económica persiste a pesar de los continuos esfuerzos para combatirla. Ninguna organización con independencia de su tamaño en cualquier parte del mundo es inmune a los efectos del fraude y otros delitos «, señala Steven Skalak, socio de PwC y editor de la encuesta.

Distribución geográfica

África es la zona donde el 50% de los encuestados dice haber sido víctima de algún delito económico. Con un 41% se sitúa EEUU, seguido de Europa del Este (39%), Latinoamérica y Europa Occidental (35% cada uno), Asia Pacífico (32%) y Medio Oriente (21%).

En una distribución por países con mayor número de delitos, entre los diez primeros, la lista está encabeza por Sudáfrica, Ucrania y Rusia. El décimo puesto lo ocupa España junto con Argentina.

La encuesta identifica ocho economías emergentes – Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Turquía, México e Indonesia- donde el 40% del total de los entrevistados reportó haber sido víctima de algún delito económico, una cuestión que refleja un cambio en la riqueza de dichos países.

El perfil del defraudador

El defraudador tipo es un hombre de mediana edad con título universitario o superior que ha estado en la organización por un periodo importante de tiempo.

El 56% de los delitos económicos son cometidos por algún empleado de la empresa y en el 40% de los casos por alguien externo.

No obstante, hay variaciones importantes según el sector. Así, por ejemplo, en servicios financieros casi 60% de los delitos provienen del exterior y el 36% del interior.

En términos generales, los responsables de una quinta parte de los delitos económicos son personas en altos puestos gerenciales; un 42%, personas en puestos intermedios; y, un 34% es personal de nivel operativo.

Según revela la encuesta, los delitos ocurren cuando se presentan estas tres condiciones: presión, oportunidad y racionalización personal del delito.

¿Cómo se descubren los fraudes?

La encuesta revela que el 55% de los delitos económicos se descubre a través de controles corporativos, como los reportes de transacciones sospechosas, las auditorías internas o la evaluación de riesgos de fraude.

Por sectores

La delincuencia económica es más común entre los sectores financiero, del retail y el consumo, así como en las comunicaciones.

Además, en el caso de las entidades financieras, los delitos se concentran en el cibercrimen y el blanqueo de capitales.

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