La particularidad de la película ‘The Laundromat’ (La Lavandería) que ha estrenado la plataforma Netflix es que la trama no es una historia de ficción donde se incorporen prácticas delictivas del mundo real, sino que está basada nada menos que en el caso de los ‘Papeles de Panamá’ destapado en 2016 por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en el que se filtraron más de 11 millones de documentos del despacho panameño de abogados ‘Mossack y Fonseca’.

Los ‘Papeles de Panamá’ evidenciaron cómo los grandes patrimonios esconden su dinero en jurisdicciones de baja tributación -como se refiere la UE a los paraísos fiscales- ayudados por expertos en ingeniería fiscal.

Y aunque esta adaptación cinematográfica no ha sido bendecida por la crítica, lo cierto es que sí ha provocado una demanda judicial por supuesta difamación de los fundadores del despacho, Jürgen Mossack (interpretado por Gary Oldman ) y Ramón Fonseca (al que da vida Antonio Banderas) que quisieron paralizar el estreno.

En su escrito al tribunal denuncian que la cinta les presenta como «abogados despiadados e indiferentes, que están involucrados en el lavado de dinero, evasión de impuestos, sobornos y/u otras conductas criminales» y señalan también que supone «invasión de la privacidad», «publicidad falsa» y «violación de marcas».

Basada en el libro ‘Secrecy World’

‘The Laundromat’, una comedia negra dirigida por el estadounidense Steven Soderberg, el mismo que realizó la saga Ocean’s, está basada en el libro merecedor del premio Pulitzer ‘Secrecy World’, del periodista de investigación Jake Bernstein, en el que se describe cómo en paralelo al sistema financiero establecido fluye otro circuito donde se oculta el dinero y la identidad de las personas que se benefician de actividades delictivas, asesorados por «banqueros, abogados y auditores que pagan por mirar para otro lado».

Y para acercar esta historia tan compleja al espectador de una forma más humana y satírica, Soderbergh utiliza como recurso el personaje de la viuda Ellen Martin (Maryl Streep) que, a partir de un crucero vacacional en el que su marido pierde la vida en un accidente, se convierte en una supuesta víctima del entramado de sociedades pantalla en paraísos fiscales diseñado por el bufete de abogados.

Esta viuda no cejará en el empeño por descubrir quién está detrás de una póliza de seguros falsa que le impide cobrar la indemnización por la muerte de su marido. El final de la madeja, lo que ya conocemos: el mayor de los escándalos de ocultación de dinero de nuestros días orquestado desde ‘Mossack y Fonseca’.

La película finaliza con un alegato de Streep ya sin caracterización contra la elusión fiscal y la necesidad de que la comunidad internacional se comprometa a tomar medidas concretas para evitar que «el dinero se vaya en yates».