Conocidos en España como los ‘Bin Laden’ porque nunca se veían en las economías domésticas, los billetes de 500 euros que empezaron a emitirse el 1 de enero de 2002 sí han sido muy vistos y conocidos por aquellos que se han servido de ellos para cometer actividades ilícitas. Precisamente por asociarse con prácticas de blanqueo y financiación del terrorismo, el consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) tomó la decisión en mayo de 2016 de cesar su producción y emisión a finales de 2018.

Como consecuencia de esta medida, desde el 27 de enero, el Banco de España ha dejado de emitir estos billetes de la primera serie que no se incluirán en la serie ‘Europa’. Ahora bien, el billete de 500€ seguirá siendo de curso legal, es decir, seguirá circulando y mantendrá su valor indefinidamente como medio de pago y depósito de valor. Asimismo, podrá cambiarse en los bancos centrales nacionales del Eurosistema por periodo ilimitado.

Los sectores profesionales, como bancos, compañías de transporte de fondos u oficinas y cambio de moneda, entre otros establecimientos, podrán recircular los billetes de 500 euros.

31 millones de billetes

Con datos referidos a diciembre de 2018 publicados por el Banco de España, el número de billetes de 500 euros puesto en circulación se situó en 31 millones, la misma cifra que un mes antes. Esto supone que permaneció en niveles de febrero del año 2003, bajando además en 7 millones a nivel interanual.

De este modo, el importe de todos los billetes de 500 euros se situó en 15.500 millones de euros, tras la decisión adoptada por BCE a principios de mayo de 2016 de dejar de producir estos billetes.

Por qué se usan para el blanqueo

Hay dos razones fundamentales por las que los billetes de 500 euros se han venido usando para el blanqueo de activos. Y es que como se precisa menos cantidad de divisas para sumar grandes cuantías económicas es más difícil seguir su rastro. En consecuencia, ocupan menos espacio para ocultarlos y se requieren cajas de seguridad más pequeñas.

Por contra, son billetes poco propicios para la falsificación. Para su fabricación se utilizó una tecnología de impresión sofisticada y como elementos de seguridad, junto a los del resto de billetes, incorpora un parche holográfico en el anverso en el que se ve la cifra que muestra el valor del billete y una puerta o una ventana; así como un número que cambia de color en el reverso, de morado a verde oliva o marrón.