Los servicios que prestan los centros financieros offshore

29 junio, 2015

Muchas deben ser las ventajas que ofrecen este tipo de plazas financieras a los grandes patrimonios ya que si buscamos un denominador común en las investigaciones por blanqueo de capitales o por evasión fiscal, éste precisamente se localiza en la existencia de cuentas o sociedades residenciadas en centros financieros offshore.

El origen de los centros financieros offshore, conocidos como paraísos fiscales, se remonta a 1920 si lo asociamos a las primeras búsquedas de motivaciones económicas. Será en la década de los 60 cuando cobren su máximo esplendor coincidiendo con la imposición de estrictas regulaciones en los sectores financieros de los países industriales.

Baste señalar, por ejemplo, que entre 1964 y 1973 el número de oficinas extranjeras de los bancos estadounidenses creció de 181 a 699. Y de ellas, en torno al 50% se estableció en centros financieros offshore.

Desde entonces, las sociedades con sede en estos centros, así como el valor de los depósitos abiertos en sus bancos no ha hecho más que aumentar, con la única salvedad de los periodos de crisis económicas en los que se ha disparado el interés por la supervisión de los servicios que prestan.

Los centros financieros offshore, desde la legitimidad, trabajan en una serie de servicios que pueden ser agrupados en tres categorías, según el documento “Caribbean Offshore Financial Centers: Past, Present and Possibilities for the future”.

  • Inversiones Privadas que son administradas con el fin de minimizar las potenciales obligaciones fiscales y maximizar la protección que otorga el secreto bancario y el no intercambio de información
  • Protección de Activos: el uso de una jurisdicción internacional diferente de la residencia del cliente, permite la protección de los activos e ingresos ante riesgos políticos, fiscales y legales.
  • Planificación del Patrimonio mediante la administración de los activos en jurisdicciones legales y fiscales más favorables.

Estos servicios se prestan a través de diferentes medios. Las Corporaciones Internacionales de Negocios son uno de ellos. Se trata de empresas que pueden establecerse con un bajo coste y están exentas de todo tipo de impuestos. Se usan para operar negocios o incrementar el capital mediante la emisión de acciones, bonos u otros instrumentos.

Por otra parte, las empresas comerciales pueden establecer una compañía de seguros en un centro financiero offshore para administrar los riesgos y minimizar el pago de impuestos. También las aseguradoras residentes en un país pueden establecer una compañía offshore para reasegurar ciertos riesgos que reduzcan los requerimientos de capital y reservas en el país de residencia.

Las multinacionales pueden, asimismo, realizar operaciones a través de estos centros para minimizar la carga fiscal por medio de la transferencia de precios. En el caso de personas físicas, los regímenes tributarios favorables se pueden utilizar bajo la forma de Holdings o Fundaciones de carácter privado.

Finalmente, los bancos pueden establecer sus entidades financieras offshore para manejar operaciones de moneda extranjera o para necesidades de financiación. Asimismo, cualquier cliente, persona física, no residente en la jurisdicción donde el banco está registrado, pueden abrir cuentas para evitar el pago de impuestos, administración de activos o resguardar su anonimato bajo el secreto bancario.

Identificación de patrones en la detección del blanqueo

26 junio, 2015

Entre las cuestiones que investigadores y expertos en la materia tienen más contrastadas en el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo es que los patrones de comportamiento en este tipo de delitos rara vez son estáticos y, muy al contrario, son extremadamente variables y camaleónicos.

Por eso, las señales de alerta que las entidades financieras, por ejemplo, han establecido derivadas de la normativa de control, son útiles por un tiempo determinado y deben ser inmediatamente actualizadas si quieren ser eficaces.

Precisamente, el Comité de Inteligencia Financiera, dependiente de la Comisión de Prevención de Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias, tiene entre sus cometidos la detección e identificación de patrones de riesgo.

Hasta ahora, para detectar estos patrones de blanqueo, los sujetos obligados han contado con un conjunto de técnicas que funcionan a partir de mecanismos basados en reglas para filtrar e identificar  transacciones sospechosas.

Tomando como punto de partida desarrollos tecnológicos, se apoyan en el análisis discriminante a partir del que se construyen perfiles estadísticos de cuentas y transacciones, con información sobre grupos homogéneos diferenciados. A partir de la segmentación obtenida con el tratamiento estadístico de los datos, se extrapolan predicciones.

Sin embargo, para anticiparse a los constantes cambios de comportamiento de este tipo de delincuentes y obtener unos resultados más eficaces, se comienza a aplicar otro enfoque sobre estas técnicas.

Los expertos lo explican como una relación no lineal entre las variables que permite incorporar el conocimiento en las bases de datos y en máquinas de aprendizaje una vez han sido entrenadas. Es inteligencia artificial aplicada a la detección del blanqueo.

En esta evolución del análisis discriminante entra en juego, además, la inteligencia compartida, clave para el acceso a información relevante, así como en la identificación de operaciones repetidas.

Por ejemplo, en el caso del Repositorio SISO creado por ASNEF y desarrollado por Soluciones Confirma, el intercambio de información entre sujetos obligados se inicia “cuando de las características u operativa del supuesto concreto se desprenda la posibilidad de que, una vez rechazada, pueda intentarse ante otros el desarrollo de una operativa total o parcial similar”.

Así, aunque este repositorio no es un sistema de identificación de patrones en sí mismo, podría considerarse como tal en la medida que hay cierto análisis predictivo.

Y es que el uso de ficheros de información compartida permite la detección centralizada de blanqueo en tiempo real con las ventajas de la inteligencia compartida y la identificación de patrones.

En este sentido, Santiago Lago, directivo de Soluciones Confirma, recuerda que la Plataforma IdConfirma “facilita enormemente esta labor a los responsables de prevención de blanqueo de capitales de las principales entidades financieras, aseguradoras y de asesoramiento legal de nuestro país”.

Mediante la anticipación correcta y la adecuada prevención de este tipo de actividades se consigue construir una barrera invisible que, sin duda, disuade a los delincuentes de tratar de acercarse con intenciones delictivas a las entidades que cuentan con sistemas de detección temprana”, añade Lago.

¿Cómo funciona el Servicio de Vigilancia Aduanera?

19 junio, 2015

La imagen de la detención del que fuera vicepresidente y ministro de Economía y Hacienda, Rodrigo Rato, por parte de agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), ha hecho cobrar un gran protagonismo a la figura y funciones de este servicio que ha visto incrementar en los últimos tiempos su actividad en la investigación de tramas de blanqueo y corrupción.

Dependiente de la Agencia Tributaria, la Vigilancia Aduanera es una Dirección Adjunta al Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales.

El Servicio, de carácter policial, tiene como función principal descubrir y perseguir en todo el territorio nacional, aguas jurisdiccionales y espacio aéreo español los actos e infracciones de contrabando.

Además, desarrolla actuaciones en materia de blanqueo de capitales, control de cambios, así como la persecución, investigación y descubrimiento de la economía sumergida, en coordinación con el resto de órganos competentes.

En estos casos, actuando como Policía Judicial, auxilian a los órganos jurisdiccionales o al Ministerio Fiscal.

Y todo ello desde las especialidades marítima y de investigación, ambas compuestas por funcionarios que tienen la consideración de agentes de la autoridad.

Según datos de la Memoria de la Agencia Tributaria correspondiente a 2013, y en cuanto a las actuaciones en materia de blanqueo de capitales, el Servicio investigó un total de 136 delitos, por un valor de 191.788.353 euros.

Entre sus operaciones principales en esta materia durante ese mismo ejercicio, destacar las realizadas en Málaga  y A Coruña. La primera de ellas, conocida como Operación “Raya”, puso al descubierto una trama de blanqueo de dinero procedente del contrabando de tabaco, por valor de 11,1 millones de euros.

Por su parte, en la Operación “Cisne” se pudo acabar con el blanqueo procedente del narcotráfico que ascendía a 4 millones de euros.

Relación entre transferencias de fondos y el blanqueo de capitales

12 junio, 2015

El BOE de 10 de junio de 2015 hacía pública la sanción de 4,9 millones de euros que España ha impuesto a la empresa de transferencia de fondos Western Union por “infracciones graves de la normativa sobre prevención de blanqueo de capitales”.

En los últimos años, el envío internacional de remesas a través de gestoras de transferencias se ha extendido significativamente. Es un fenómeno unido a los flujos de inmigración que contribuye al desarrollo económico de los países de destino.

A modo de ejemplo, según datos del Banco Central de Ecuador recogidos en el periódico El Telégrafo, durante el primer trimestre de 2015, el flujo de remesas a este país procedente de España, ascendió a 143,2 millones de dólares. Con todo, es un 28,4% menos con respecto al primer trimestre de 2014 (199,9 millones de dólares).

Sin embargo, de forma paralela también se configura como actividad de riesgo para el blanqueo de capitales, por dos razones. Además de introducir dinero en efectivo en el circuito financiero, las operaciones tramitadas a través de las gestoras de transferencias implican movimientos internacionales de fondos con el objetivo de desvincular geográficamente esos fondos de su origen.

Y es que, tal y como describe el SEPBLAC en un interesante informe sobre la gestión de transferencias, los movimientos internacionales de fondos se realizan a través de cuentas de terceros intermediarios que identifican a estos como origen y destino de los flujos (las propias gestoras de transferencias o sus corresponsales), y no a nombre de las personas que, en realidad, motivan las operaciones.

El propio Reglamento de la ley 10/2010 identifica algunas señales de alerta en este tipo de transacciones, en el caso, por ejemplo, de que se produzcan numerosas transferencias realizadas por varios ordenantes a un mismo beneficiario en el exterior o por un único ordenante en el exterior a varios beneficiarios en España, sin que se aprecie relación de negocio entre los intervinientes.

También se considerará operación sospechosa los movimientos con origen o destino en territorios o países de riesgo, así como las transferencias donde no esté incluida la identidad del ordenante o el número de la cuenta origen de la transferencia.

Con estos parámetros, y teniendo en cuenta que estamos ante una normativa basada en un enfoque de riesgo, cuando se produzca este tipo de transacciones electrónicas por importe superior a 1.000 euros, las gestoras de transferencias como sujetos obligados tendrán que identificar al titular real con carácter previo al establecimiento de relaciones de negocio.

En el caso de operaciones de envío de dinero cuyo importe supere los 3.000 euros (singular o acumulado por trimestre natural), se aplicarán medidas reforzadas de diligencia debida. También cuando existan transferencia de fondos de o hacia países de riesgo, en concreto, para aquellos que el GAFI exija la aplicación de medidas de diligencia reforzada.

Finalmente, el Reglamento determina la obligación de comunicar mensualmente al SEPBLAC las operaciones que impliquen transferencias de fondos superior a 30.000 euros o su contravalor en moneda extranjera a o desde territorios o países previamente designados por las autoridades españolas, cualquiera que sea la residencia de las personas intervinientes.

¿Cómo es el blanqueo en las series de éxito? Los Soprano

11 junio, 2015

Todo empezaba un 10 de enero de 1999 en Estados Unidos, fecha de estreno del que sería el primero de un total de 86 capítulos y seis temporadas. Se iniciaba Los Soprano, una serie de culto.

El escenario, New Jersey, y el protagonista, un inconmensurable James Gandolfini como Tony Soprano, un mafioso con vida aparentemente corriente que también necesita ir al psiquiatra para aliviar sus problemas emocionales.

Inspirada en la familia criminal DeCavalcante, esta mítica serie de género sitúa las relaciones de negocio del mafioso Soprano y los suyos con la extorsión, la prostitución o el juego.

En este contexto de trabajo criminal, la otra cara de su actividad laboral es la gestión de residuos y la construcción, entre otros sectores. Son empresas legales a modo de escaparate con las que esta familia obtiene beneficios justificables y puede blanquear, además, parte de sus activos.

A lo largo de la serie, Tony hace diferentes intentos como inversor y se muestra muy interesado por pequeñas compañías, para blanquear dinero.

De forma paralela, como no encuentra nuevos mecanismos con los que blanquear sus ingresos procedentes de la actividad criminal, maneja grandes cantidades de dinero en efectivo que, además, tiene cerca y controlado. Y es que cree que, en caso de emergencia, lo que podrá salvarle será un puñado de billetes metidos en bolsas.

Por su parte, la mujer de Tony, Carmela, recuerda mucho a algún que otro personaje real de nuestra actualidad, ya que aunque es plenamente consciente del origen de los fondos que le permiten llevar su vida de lujo, hace la vista gorda de estas actividades delictivas y hasta sirve de instrumento para blanquear en la medida que sitúa en el circuito legal dinero efectivo que usa en la compra de un terreno, por ejemplo.

Incluso el psiquiatra de Carmela, el Dr. Krakower (amigo de la doctora que trata a Tony), llega a la misma conclusión en uno de sus diálogos cuando le dice: “Nunca será capaz de sentirse bien consigo misma. Nunca será capaz de reprimir los sentimientos de culpabilidad y vergüenza mientras siga siendo su cómplice”.

Ella afirma: “Se equivoca en lo de cómplice. Sólo me aseguro de que tenga ropa limpia en el armario y comida en la mesa”.

A lo que el Dr. Krakower responde: “Entonces instrumentalizadora estaría más cerca de definir su trabajo que cómplice. Disculpeme”.